La corrección de mis errores (UCDM)
Puedo decir que soy el Hijo de Dios, que estoy unida a Él eternamente y que nada puede cambiar eso.
Puedo decir que soy espíritu, y que nada me puede afectar.
Decir todo eso, es decirlo todo o no decir nada.
Porque yo, en verdad, me experimento como un cuerpo, que cree sufrir, tener miedo, sentir tristeza y soledad, que cree perder cosas y personas, que conoce la enfermedad y que espera la muerte.
Percibo cierta distancia entre la idea, más que tranquilizadora, de que soy el Hijo de Dios, y mi aparente realidad.
Es una brecha, un espacio también ilusorio, pero que no puedo negar que para mí es real.
Ese reconocimiento, saber que estoy inmersa en una ilusión que en verdad no me puede afectar, pero que a mí me parece real, es el primer paso en el deshacimiento de mis errores.
Los llamo errores porque eso es lo que son.
Errores en mi mente que hacen imposible que experimente la verdad de lo que soy; espíritu, unida a mi Fuente, libre, inocente, eterna y con poder para crear ilimitadamente.
Si yo soy todo eso, debe ser que yo, desde mi libertad y mi poder ilimitado para crear, he elegido creer que soy algo diferente de lo que soy.
Si soy espíritu, pero creo que soy algo diferente, he tenido que olvidar que soy espíritu. Y para eso, he tenido que alterar una parte de mi mente (el instrumento de expresión del espíritu) para acomodarla a esa “fantasía”.
Así, se sigue que mi mente parece estar dividida; una parte sueña y fabrica todo lo que hay en mi sueño, y la otra mantiene el conocimiento de ser el Hijo de Dios.
Esa división es tan solo otra ilusión, porque la separación entre yo, el Hijo de Dios y Dios no es posible, somos Una Sola Unidad, indivisible. Aún así, esa ilusión es necesaria para poder dar apariencia de realidad a mi sueño y cumplir mi deseo de experimentarme siendo algo diferente de lo que soy.
Dios hizo a su hijo libre, me hizo libre, para crear ilimitadamente. Libre para todo, excepto para cambiar a Dios y a lo que Él ha creado. Y lo que Dios ha creado es su Hijo, soy yo.
Así, si yo deseo ser algo diferente de lo que soy, eso necesariamente debe ocurrir en mi imaginación, pues imaginar o soñar, no afectan en modo alguno a la realidad.
________
Lo que llamo mi vida, el mundo que conozco, es una recopilación de ideas en mi mente, que simbolizan lo que yo creo ser.
Absolutamente cada detalle de mi vida, cada persona con la que me relaciono, toda circunstancia en la que parezco participar, es una manifestación de ideas en las que creo profundamente y con las que se maneja mi mente.
Todo lo que experimento, sin excepción, es la consecuencia de mi deseo de vivir lo que estoy viviendo, de la manera en que lo estoy haciendo, y de cómo decido sentirme con ello.
Dicho llanamente:
Soy responsable del mundo que veo.
Elijo los sentimientos que experimento
y decido el objetivo que quiero alcanzar.
Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido,
y se me concede tal como lo pedí.
UCDM, texto, 21, II, 3
Lo cual es una gran noticia. Pues si el mundo responde a mis deseos, tengo la opción de desear algo diferente. Solo hay un matiz, y es determinante:
Aquello en lo que creo, no puedo descreerlo por mi cuenta, o dicho de otro modo, no puedo hacerlo desde la parte de mi mente que está soñando y que cree ser lo que no es.
Lo que sí puedo hacer por mi cuenta, desde mi mente soñante, es elegir libremente cuándo dejar de soñar.
Cuando tomo esa decisión, estoy aceptando la comunicación con “esa otra parte” de mi mente que sí sabe lo que soy.
Esa parte de mi mente, el Espíritu Santo, la voz de Dios en mí, es lo que me acompaña a deshacer todas y cada una de las ilusiones que necesité fabricar para darle realidad y consistencia a mi fantasía.
Necesito esa Voz, de lo contrario, desprenderme de mi propio sueño, de mis ilusiones, me aterraría, sería como mi propia desaparición, pues aquí, me identifico con mi yo corporal, con mi personaje.
Necesito una mano, una figura familiar, que me guíe con dulzura y con infinita paciencia, en el deshacimiento de mis errores. Que me muestre y me enseñe a reconocer que son ilusiones que yo misma inventé.
Esa Voz es el Espíritu Santo, la parte de mi mente que es quien verdaderamente Soy.
Es Él quien me guía en ese proceso, quien cambia los pensamientos a los que libremente renuncio, y los devuelve a mi mente corregidos.
Y allí donde antes había confusión, el recuerdo de la verdad ocupa de nuevo su lugar, de donde nunca se fue, pero que yo decidí olvidar.
__________
UCDM denomina a ese proceso de corrección, psicoterapia o perdón guiado. A mí me gusta referirme al mismo concepto como
ALIANZA MENTAL
Ese diálogo con el Espíritu Santo puedo hacerlo a solas o puedo hacerlo acompañada por otra persona.
Es un encuentro en el que dos mentes se unen con el único propósito de estar en paz, y en el que el Espíritu Santo se pone al frente y dirige los pensamientos que hacen eso posible.
Me brindo a acompañarte en ese viaje en busca de la paz.
Hagámoslo como un juego, dispuestos a reírnos juntos de las locuras de nuestra mente, tomadas en serio durante demasiado tiempo ya.
Escríbeme a evelynmunozpozo@gmail.com